viernes, 9 de enero de 2015

El salto horizontal

El salto horizontal es un gesto cotidiano bastante utilizado. Tanto en los propios saltos como en otros gestos que pueden desencadenar trayectorias similares a las de un salto, como el lanzamiento de un objeto. Esta trayectoria es la conocida como tiro parabólico. No vamos a tener en cuenta la posible carrera previa antes del salto, nos interesa el estudio desde el momento del impulso para el salto. Vamos a estudiar este tipo de salto en dos ejes, uno horizontal, que denominamos eje X y otro vertical que denominamos eje Y.

Necesitamos dos ejes porque la trayectoria de un salto simple se mueve en un eje X en un único sentido y en una dirección, y en un eje Y, primero se eleva el cuerpo con respecto al suelo para luego volver a descender a causa de la fuerza de la gravedad. Esto podemos observarlo si descomponemos cada uno de los instantes del salto en un eje X y otro Y.


Vamos a describir ahora los movimientos en los dos ejes en los que lo vamos a descomponer. En un eje X sigue un movimiento rectilíneo uniforme (MRU), esto quiere decir que en un tipo de movimiento en el que la velocidad se mantiene siempre constante, y por tanto podemos concluir que no existe ninguna fuerza que modifique la aceleración del movimiento, que es nula. Este movimiento se puede estudiar en función del espacio recorrido y el tiempo empleado para recorrerlo. Por tanto, relacionando el espacio y el tiempo de un movimiento determinado por medio de la división, podemos saber una velocidad que no conocemos.

Ejemplo:
  • Espacio: 200 metros
  • Tiempo: 4 segundos
  • Velocidad: v (desconocida)





En el eje de las Y se realiza un movimiento rectilíneo uniformemente acelerado (MRUA). En este tipo de movimiento, tiene que haber una fuerza que ejerza una aceleración positiva o negativa en al movimiento y así modifique la velocidad del objeto, que en este caso es el cuerpo de la persona que salta. En el salto actúa la fuerza de la gravedad. Para estudiarla, tenemos que dividir el salto en 2 partes, la parte de ascenso, y la parte de descenso. Pero antes de explicar cómo influye la gravedad en el salto, debemos conocer qué es la gravedad. La gravedad es una fuerza que se ejerce sobre un cuerpo de masa 1 kilogramo desde cualquier punto cercano a la tierra al que llegue la acción del campo gravitatorio de la tierra. Esta fuerza está en la dirección de los radios de la circunferencia de nuestro planeta y prolongando la recta cuando supera la esfera, y su sentido es hacia el centro de la tierra. El valor de esta aceleración es aproximadamente 9.8 m/s2
Como ya hemos dicho antes, tenemos que dividir el salto en dos partes. En la primera parte de ascenso, el sentido de la fuerza de la gravedad es contrario al sentido de la velocidad del salto en el eje de las Y, y por tanto desacelera el movimiento, hasta que en su punto más alto tiene una velocidad en este eje nula (tenemos que recordar que en el eje de las X sigue habiendo MRU). Pasado este punto máximo, el cuerpo del saltador comienza a descender, entonces el sentido la gravedad y el del cuerpo en el eje de las Y es el mismo. Por tanto la velocidad del cuerpo se acelera. La fuerza causante de este cambio de sentido es precisamente la de la gravedad.

Primera parte del salto

 
Segunda parte del salto
  



Final parte del salto



Sin conocer la velocidad, podemos averiguarla por medio de distintas fórmulas en las que se tiene en cuenta la velocidad del instante, la velocidad inicial, el tiempo empleado, el espacio o la aceleración.


Las fórmulas que se suelen emplear son las siguientes:
vf=velocidad final (en el instante que nos interesa)
vo=velocidad inicial
s=espacio recorrido
t=tiempo
g=aceleración de la gravedad


Para realizar un salto, nuestro cuerpo se sirve de las palancas que proporcionan nuestras piernas, así como el impulso extra generado por el balanceo de los brazos y la correcta colocación del cuerpo. Teniendo en cuenta un salto con los dos pies y en estático (sin carrera previa) los principales músculos que dan el impulso en las piernas, son aquellos que extienden la cadera, los que extienden la rodilla y los que realizan una flexión plantar del tobillo.

Así, podemos nombrar en primer lugar los más potentes. En extensión de cadera el glúteo mayor tiene un importante papel, ya que es un músculo voluminoso y muy potente. Para la extensión de rodilla los más importantes son los cuádriceps que por medio del tendón rotuliano insertan en la tibia. Y por último para la flexión plantar del pie, es muy importante la acción de los gemelos y el sóleo con la ayuda de los músculos de las capas más profundas.

Para la caída del salto, nos servimos también de los músculos para amortiguar la caída y además nuestros huesos necesitan una confirmación determinada ante las fuerzas para que no se fracturen.

Podemos concluir que nuestro cuerpo está preparado para la realización de movimientos de este tipo, y que se pueden dar a diario en determinadas ocasiones y en deportes en numerosas ocasiones, como en distintas modalidades de atletismo, en baloncesto tanto el salto como los tiros a canastas son tiros parabólicos o los lanzamientos en tenis y en muchos otros deportes.


BIBLIOGRAFÍA


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